jueves, 10 de febrero de 2011
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Caminando a las diez de la noche por la calle Méndez Alvaro camino a casa ¿Yo? Una muchacha de apenas una quincena de años sin más mapa que la intuición femenina. Como caído del cielo encontré un mapa de metro de la zona sur de Madrid "¡Aleluya!" Pensé, y me coloqué delante de él, intentando orientarme. Localicé mi posición "Si... Si bajo por esta calle y sigo la Renfe llegaré a Delicias, y será más fácil llegar a casa ¿No? Sí... Tiene lógica" Así pues, decidí bajar. Me encontraba en una calle ancha y transitada, una cuesta, que pasaba por debajo el puente, en el que se situaban las vías del cercanías y abajo a la izquierda estaba la calle a la que me dirigía. Que sorpresa y desilusión la mía cuando me encontré aquel tétrico camino de tierra, iluminado por apenas tres farolillos, y con alguna que otra valla caída por las altas hierbas. Pese a ello, por unos segundos decidí seguir adelante, ¿Por qué unos segundos? Cuando contemplé aquella lúgubre escena y puse mi mirada en el lado izquierdo del camino, pude ver una cruz, una cruz de piedra, o lo que es lo mismo, una lápida, en ella ponía "Taxi", una fecha, la cual no consigo recordar, y a sus pies se posaba un ramo de flores, me estremecí, y mi piel se puso de gallina. Di media vuelta y las luces de los pequeños faroles se apagaron, salí corriendo, pero ya era tarde, una fuerte y fría ráfaga de viento me detuvo, no podía continuar, luchaba por seguir adelante pero me lo impedía. De pronto algo me enganchó de los tobillos y tiró con fuerza, provocando que mi cuerpo cayera de bruces a las piedras que hacían las veces de calzada, me arrastró unos metros y mis gritos y mi llanto, junto a mi, se perdieron en la infinita oscuridad de la noche.
Bueno, esto me pasó el sábado pasado, obviamente no fui arrastrada por nada ni nadie, pero si que vi la lápida, que imagino que sería el recordatorio de un accidente, y también se apagaron las luces, no creo en fantasmas, pero lo cierto es que me asusté y instintivamente salí corriendo. Espero que os haya gustado, un beso.
Delicias. (Inspirado en hechos reales)
Caminando a las diez de la noche por la calle Méndez Alvaro camino a casa ¿Yo? Una muchacha de apenas una quincena de años sin más mapa que la intuición femenina. Como caído del cielo encontré un mapa de metro de la zona sur de Madrid "¡Aleluya!" Pensé, y me coloqué delante de él, intentando orientarme. Localicé mi posición "Si... Si bajo por esta calle y sigo la Renfe llegaré a Delicias, y será más fácil llegar a casa ¿No? Sí... Tiene lógica" Así pues, decidí bajar. Me encontraba en una calle ancha y transitada, una cuesta, que pasaba por debajo el puente, en el que se situaban las vías del cercanías y abajo a la izquierda estaba la calle a la que me dirigía. Que sorpresa y desilusión la mía cuando me encontré aquel tétrico camino de tierra, iluminado por apenas tres farolillos, y con alguna que otra valla caída por las altas hierbas. Pese a ello, por unos segundos decidí seguir adelante, ¿Por qué unos segundos? Cuando contemplé aquella lúgubre escena y puse mi mirada en el lado izquierdo del camino, pude ver una cruz, una cruz de piedra, o lo que es lo mismo, una lápida, en ella ponía "Taxi", una fecha, la cual no consigo recordar, y a sus pies se posaba un ramo de flores, me estremecí, y mi piel se puso de gallina. Di media vuelta y las luces de los pequeños faroles se apagaron, salí corriendo, pero ya era tarde, una fuerte y fría ráfaga de viento me detuvo, no podía continuar, luchaba por seguir adelante pero me lo impedía. De pronto algo me enganchó de los tobillos y tiró con fuerza, provocando que mi cuerpo cayera de bruces a las piedras que hacían las veces de calzada, me arrastró unos metros y mis gritos y mi llanto, junto a mi, se perdieron en la infinita oscuridad de la noche.
Bueno, esto me pasó el sábado pasado, obviamente no fui arrastrada por nada ni nadie, pero si que vi la lápida, que imagino que sería el recordatorio de un accidente, y también se apagaron las luces, no creo en fantasmas, pero lo cierto es que me asusté y instintivamente salí corriendo. Espero que os haya gustado, un beso.
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