Los recuerdos se transforman, y se quedan ligados a objetos, en forma de olor, o a canciones, o en lugares o en personas. Y cada vez que recordamos nos parece volver en el tiempo. Personalmente creo que los buenos recuerdos son pequeños placeres a los que podemos acceder cuando y donde queremos y sin que nadie nos lo impida. Sin embargo tienen una pega, de los malos no nos podemos desprendernos. Podemos encerrarlos en lo más hondo, pero no olvidrlos, siempre estarán ahí y cuando menos lo queramos aparecerán. Recuerdos...
miércoles, 13 de octubre de 2010
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Abrazó tiernamente la almohada mientras luchaba por conciliar el sueño, aún conservaba el olor a su colonia, era como abrazarle. Unas pequeñas gotas de agua golpearon el cristal, la lluvia poco a poco cobró fuerza. Hayley alzó la vista y contempló el "espectáculo". Le apasionaba la lluvia, le encantaba salir cuando llovía, y más aún mojarse. Pensó que tal vez, unos kilómetros más allá él estaría mirando por la ventana como ella y recordando viejos momentos. Volvió a apoyar la cabeza, cerró los ojos y se visualizó junto a él, en el porche junto al lago, como en aquellos días de verano que quedaron atrás y dieron paso al otoño. Cada rasgo, cada pequeñez que componían su cuerpo y su persona le parecía perfecta, porque para ella él era la perfección personificada.
Recuerdos.
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