Nayara sacó la tarta del horno, su aroma a chocolate inundó toda la cocina, colcó cuidadosamente la bandeja en la encimera, mientras se enfriaba el bizcocho, preparó la cobertura de chocolate blanco al baño maría, la cual dejó caer sobre el el tierno bizcocho como si de cera fundida se tratase. Una vez preparada su especial tarta de aniversario la dejó enfriar y se fue al salón a descansar. Al mismo tiempo no muy lejos de allí Jimena salía de su casa dispuesta a comerse el mundo con sus amigas.
Aquel jueves nueve de septiembre amaneció despejado, el sol matinal se reflejaba en las pequeñas gotas de rocio y se pudo apreciar la fria brisa propia del final del verano. Nayara despertó a las ocho, tal como tenia previsto, sus delicados pies pisaron el suelo y bostezó fuertemente. Caminó hasta la cocina y se preparó un café con leche acompañado de tostadas, desayunó viendo, como era habitual, el telediario. Una vez hubo recogido sus platos se preparó para la ducha. Como todas las mañanas, Nayara pasó el aspirador, recojió la cocina, limpió el polvo, hizo la cama y todo lo que es propio en una persona maniatica de la limpieza. Cualquier mancha, o resquicio de suciedad a Nayara le provocaba auntentico pavor. Dieron las doce y se dispuso a salir e casa, hoy era el gran dia, un año con su hombre, su año perfecto, como solía decir, y para conmemorar un dia tan especial ¿Qué mejor que preparar una tarta con todo el cariño del mundo?
En ese instante, mientras Nayara cruzaba el umbral de su puerta, Jimena despertaba, dio varias vueltas en la cama, depronto se acordó, miró el reloj y maldijo todo lo maldecible. Se habia dormido. Tenia menos de media hora para prepararlo todo, y nisiquiera habia comprado la tarta que prometió a su novio con el cual hacia hoy siete meses. Hizo todo en tiempo record y salió escopetada de casa dejandolo todo tal cual, la ropa por el suelo, la cama sin hacer... Bajó las escaleras del edificio a toda prisa, y salió el portal corriendo. El bolso se le resvalaba a cada instante, se le dalia el zapato y su fino y largo pelo no hacia más que entrometerse impidiendola ver por donde andaba. Cruzó la esquina y depronto chocó con otra chica, el paquete que llevaba en la mano cayó a la calzada y un automovil le pasó por encima aplastandolo, destrozando cada milimetro de aquel pedacito de sueño. Los ojos atonitos de Nayara conteblaban la escena, ya no le importaba el dolor de la caida, ya no le importaba su chaqueta manchada de barro, solo podía ver como en un instante todo lo que habia empleado, cada pequeño detalle, se habia esfumado en un minuto sin poder hacer nada.
Muy tipico lo sé, pero... En fin hoy no he salido de casa y no he podido escribir mucho, solo me he basado en los recuerdos y en el dia de hoy. Espero que os haya gustado :)
Aquel jueves nueve de septiembre amaneció despejado, el sol matinal se reflejaba en las pequeñas gotas de rocio y se pudo apreciar la fria brisa propia del final del verano. Nayara despertó a las ocho, tal como tenia previsto, sus delicados pies pisaron el suelo y bostezó fuertemente. Caminó hasta la cocina y se preparó un café con leche acompañado de tostadas, desayunó viendo, como era habitual, el telediario. Una vez hubo recogido sus platos se preparó para la ducha. Como todas las mañanas, Nayara pasó el aspirador, recojió la cocina, limpió el polvo, hizo la cama y todo lo que es propio en una persona maniatica de la limpieza. Cualquier mancha, o resquicio de suciedad a Nayara le provocaba auntentico pavor. Dieron las doce y se dispuso a salir e casa, hoy era el gran dia, un año con su hombre, su año perfecto, como solía decir, y para conmemorar un dia tan especial ¿Qué mejor que preparar una tarta con todo el cariño del mundo?
En ese instante, mientras Nayara cruzaba el umbral de su puerta, Jimena despertaba, dio varias vueltas en la cama, depronto se acordó, miró el reloj y maldijo todo lo maldecible. Se habia dormido. Tenia menos de media hora para prepararlo todo, y nisiquiera habia comprado la tarta que prometió a su novio con el cual hacia hoy siete meses. Hizo todo en tiempo record y salió escopetada de casa dejandolo todo tal cual, la ropa por el suelo, la cama sin hacer... Bajó las escaleras del edificio a toda prisa, y salió el portal corriendo. El bolso se le resvalaba a cada instante, se le dalia el zapato y su fino y largo pelo no hacia más que entrometerse impidiendola ver por donde andaba. Cruzó la esquina y depronto chocó con otra chica, el paquete que llevaba en la mano cayó a la calzada y un automovil le pasó por encima aplastandolo, destrozando cada milimetro de aquel pedacito de sueño. Los ojos atonitos de Nayara conteblaban la escena, ya no le importaba el dolor de la caida, ya no le importaba su chaqueta manchada de barro, solo podía ver como en un instante todo lo que habia empleado, cada pequeño detalle, se habia esfumado en un minuto sin poder hacer nada.
Muy tipico lo sé, pero... En fin hoy no he salido de casa y no he podido escribir mucho, solo me he basado en los recuerdos y en el dia de hoy. Espero que os haya gustado :)



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